Una debacle totalmente inesperada de consecuencias imprevisibles


De acariciar el 3-0 a caer goleado en casa por 2-4. De la posibilidad de estar por primera vez en unas semifinales de la UEFA Europa League a uno de los varapalos más duros que se recuerdan. Del sueño se pasó a la pesadilla anoche en un Estadio de La Cartuja a rebosar, donde todo estaba preparado para celebrar un momento histórico para el Betis que terminó convirtiéndose en un petardazo tremendo, en una debacle de consecuencias imprevisibles.

Betis 2-4 Sporting de Braga  Resumen Uefa Europa League

Porque la eliminación frente al Sporting de Braga, durísima por el contexto y por el escenario, con récord de asistencia a un partido de competiciones continentales de los verdiblancos, es de las que hacen daño, de las que por sí solas, sin importar el camino ni la situación del equipo en el resto de competiciones, provocan que el proyecto se tambalee. Todo se le había puesto de cara, con un valioso empate en el partido de ida, en el que los portugueses fueron mejores en términos generales, y dos goles en menos de media hora para arrancar el de vuelta. Pero los verdiblancos lo tiraron todo por la borda de manera absolutamente inexplicable.

Decía al comenzar la semana el CEO del club, Ramón Alarcón, que su técnico, Manuel Pellegrini, aparecía “en todos los escenarios para la próxima temporada”, que su continuidad en el banquillo, después de renovar una temporada más, hasta el 30 de junio de 2027, no estaba “en el debate”. Después del desmoronamiento de su equipo anoche, habrá que ver si es así. Más aún cuando el propio entrenador chileno reconoció tras el partido que, “probablemente”, es este sea su “momento de popularidad”, pese a mostrarse dispuesto a “saber llevarlo y saber levantarlo con una campaña más que aceptable”.

Gol de Gorby (2-4) en el Betis 2-4 Sporting de Braga

Cuesta abajo desde febrero

Una única victoria desde mediados de febrero, en los últimos 11 partidos oficiales de su equipo, es un bagaje muy pobre para un equipo que soñaba con repetir final continental y con alcanzar la Champions a través del 5º puesto de LaLiga. El objetivo europeo ya queda atrás, borrando de un plumazo el hecho de haber llegado más lejos que nunca en el torneo. El de la competición doméstica sigue estando en su mano, pero después de dilapidar una ventaja importante, inmerso en una serie delicada de resultados, tocado anímicamente y contribuyendo con su debacle europea a que esa posición tal vez no sirva para acceder a la Liga de Campeones, la cosa se complica.

Habrá semanas, incluso meses por delante, para analizar los errores cometidos y para valorar y tomar decisiones con una plantilla que se ha ido empequeñeciendo con el paso de los meses. Una lista de jugadores, cada vez más amplia, que no han cumplido las expectativas, que no han sabido ganarse un sitio, que tal vez no han sido empleados de manera conveniente por el cuerpo técnico, que acusan el paso de los años o que en algunos casos, sencillamente, no dan el nivel necesario para este tipo de exigencias. Pero ahora es momento de aparcar todo eso y centrarse en el único objetivo que queda por delante.

En los últimos siete partidos de Liga, el Betis se juega volver a Europa, algo fundamental para la sostenibilidad del proyecto en términos económicos, y soñar, por qué no, con que Atlético de Madrid y Rayo Vallecano sean capaces en Europa de sostener a España en la pelea por la plaza extra de la Champions para el 5º puesto que defienden los verdiblancos. Porque el análisis global, pese a lo de anoche, puede ser el de una temporada histórica si consiguen un regreso a la máxima competición continental que logre borrar el sentimiento de decepción y frustración que dejó el hundimiento de anoche. Pellegrini ha demostrado en más de una ocasión que siempre encuentra salida en el laberinto. Esta vez, él y su equipo, lo necesitan más que nunca. 

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