Vuelve la magia, vuelve el capitán


Acaba de salir de una lesión que le ha tenido casi cinco meses en el dique seco. Era, además, su segundo problema físico de gravedad en lo que va de una temporada en la que apenas suma 39 minutos sobre el césped repartidos en dos partidos. No está para ser titular. Probablemente tampoco para jugar un tiempo completo. Pero la sola presencia de Isco Alarcón en la lista de convocados que Pellegrini ofreció ayer para el partido de esta noche es un impulso anímico enorme para un Betis que necesita cuanto antes de su talento, de su carisma, de su liderazgo y de ese poso y esa experiencia que solo tienen los que han vivido situaciones como a la que se enfrentan hoy los verdiblancos.

El malagueño, que lo ganó absolutamente todo con el Real Madrid, aterrizó en el Betis tras un paso en falso por el eterno rival de los verdiblancos para convertirse en leyenda. Las lesiones, tres muy importantes en los últimos años, han sido un durísimo obstáculo para él. Pero ni por esas ha bajado los brazos. Las cuatro veces que ha tenido que pasar por el quirófano, el trabajo de rehabilitación en la sombra, en soledad, en silencio, lejos de los focos, del ruido, del césped, donde le gusta estar, han hecho madurar aún más a quienes no dudan en catalogar en el club como uno de los mejores futbolistas que han defendido el escudo de las Trece Barras en los casi 120 años de historia de la entidad.

En el último partido de preparación de la pretemporada, a principios de agosto, una fea patada en La Rosaleda frente a su Málaga le provocó su segunda fractura de peroné en poco más de un año. Una cirugía y tres meses de convalecencia fueron necesarios para verle jugar de nuevo, en noviembre, en LaLiga frente al Girona. En su cabeza retumbaba sin cesar el derbi sevillano del Pizjuán, en el que quería liderar al Betis. Pero pocos días después de sus primeros minutos de la temporada, ya como titular ante el Utrecht en la Europa League, la mala fortuna se cruzó de nuevo en su camino con una patada fortuita de su compañero Amrabat que dejó a los dos fuera de combate. 

No quiso faltar en la visita a Braga

El tratamiento conservador inicial pronto se cambió por una artroscopia y vuelta a la casilla de salida. Otros tres o cuatro meses de batalla contra los caprichos de un destino que no para de ponerle zancadillas. La semana pasada, con apenas un par de entrenamientos parciales con el grupo, no quiso perderse el viaje a Portugal. Sabía que no estaba en la lista y aún no podía jugar, pero quiso liderar la expedición a Braga conocedor, mejor que nadie, de la importancia de lo anímico en momentos cruciales como el que vive su equipo. Hoy ya está listo. Tal vez para unos minutos al final, si el partido lo requiere. pero desde ya como un arma emocional de gran relevancia para el vestuario. Vuelve la magia, vuelve el capitán. Vuelve Isco.

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