El asiento de acompañante en el box de Milton Keynes ha sido históricamente una trituradora de pilotos. Sin embargo, el joven Isack Hadjar, que ocupó el lugar de Yuki Tsunoda este invierno, está rompiendo todos los pronósticos. El piloto francés de 21 años no solo ha firmado un arranque sólido, sino que en el paddock ya se le cuelga el cartel de ser uno de los compañeros de equipo más fuertes que ha tenido el tetracampeón del mundo, Max Verstappen.
Lejos de verse devorado por la alargada sombra del neerlandés, Hadjar ha encontrado en ‘Mad Max’ a un aliado inesperado. Verstappen no teme por su supremacía y la sintonía entre ambos fluye sin tensiones.
Un campeón sin secretos en el box
La convivencia con una leyenda en activo puede llegar a intimidar, pero el novato galo destaca la transparencia y la honestidad que ha encontrado al otro lado del garaje desde el primer día: “Desde luego, él no me pregunta si necesito consejos, pero cuando yo le pregunto por algo, me responde sin ningún problema”, desvela un sincero Hadjar. El francés valora enormemente la actitud abierta del líder del equipo: “Cuando necesito información, se muestra muy dispuesto a ayudar. No se guarda nada, porque sabe lo fuerte que es”, comenta el francés.
El examen de pasar de Mónaco a Miami
Haciendo balance de sus primeras carreras en la élite de la Fórmula 1, Hadjar se muestra notablemente satisfecho por cómo ha lidiado con la presión extrema que supone correr con los colores de Red Bull. Lo más difícil ya lo ha superado y así : “Creo que he sabido manejar bien las situaciones difíciles, como estar cerca de Max”, saca pecho el joven piloto.
En cambio, se muestra autocrítico con los escenarios teóricamente más asequibles. “En las cosas sencillas he cometido errores”, confiesa. Esa irregularidad quedó patente en el Gran Premio de Miami, donde vivió un fin de semana muy decepcionante. La redención, sin embargo, llegó en las calles del Principado. En Mónaco saboreó su primer podio con el equipo, aunque posteriormente la FIA se lo terminó retirando en los despachos. Pese a los contratiempos, los datos no mienten: el chaval está habitualmente a la altura de Verstappen, o al menos, rodando a una distancia significativamente menor que la de sus antecesores.
Errores de juventud con la mirada en el título
Hadjar es consciente de que su talón de Aquiles actual son esos pequeños fallos que comete con demasiada frecuencia, algo que asume con total naturalidad debido a su corta edad y a que apenas afronta su segunda campaña en la categoría reina: “Lo ideal es no repetirlos. Ese es el objetivo. No siempre es fácil, pero tampoco me preocupa demasiado. Soy joven, es mi segundo año, así que ahora cometo errores“, explica con una sonrisa. Su mentalidad, eso sí, es la de un futuro campeón: “Cuando tenga un coche con el que pueda ser campeón del mundo, ya no cometeré esos errores. Ese es el plan”, avisa el joven compañero de Max Vertsappen.