Cumbre en el Madrid con todos sus porteros


No todos los superhéroes llevan capa. Tampoco guantes… aunque muchas veces deberían. El mensaje, lanzado desde la cantera del Real Madrid tras la exhibición de Javi Navarro en la Final Four de la Youth League, no es casual. Sirve para poner el foco en una figura tan decisiva como olvidada: el portero.

Porque ser guardameta es vivir en un territorio aparte. Es la única posición definida por la soledad más absoluta en el césped. Mientras el resto del equipo disfruta y comparte errores, el portero habita un mundo propio donde el juicio es inmediato. Su éxito apenas se percibe; su fallo acaba siempre en dedo acusador. Su misión es sencilla de definir y difícil de asumir. Lo mejor que puede pasar… es que que no pase nada. Y cuando pasa, casi siempre es demasiado tarde.

El ejemplo de la paciencia

En ese contexto cobra especial valor la iniciativa impulsada por Adrián Mondéjar, responsable del departamento de porteros del club. Más de 30 guardametas de todas las categorías de La Fábrica se reunieron en Valdebebas en una jornada que fue mucho más que una charla, fue un punto de encuentro para la posición más desagradecida y solitaria del fútbol. 

Las dos paradas de Javi Navarro en la tanda de penaltis que dieron la Youth League al Real Madrid

Una convivencia para entender cómo convivir con el error, cómo sostener la presión y cómo entender una posición que exige fortaleza mental constante. Porteros como Fran González o el propio Javi Navarro compartieron experiencias con los más jóvenes, trasladando aprendizajes que no aparecen en los entrenamientos.

En la sesión se expuso y se puso de ejemplo el caso de Guille Súnico. Dos años sin competir. Dos años esperando. Y, cuando llegó su momento, en Old Trafford ante el Manchester United en los cuartos de final de la Premier Cup, el portero respondió. Pero no fue solo eso. Su figura se elevó como referencia gracias a su impecable actitud. Siempre sumando, siempre animando, siempre preparado. Sin una mala cara, ni un mal gesto. Profesionalismo silencioso en estado puro… y el mejor ejemplo posible para cualquier portero de La Fábrica.

La ausencia de Thibaut Courtois y Andriy Lunin no restó valor a una jornada en la que sí estuvo Luis Llopis, entrenador de porteros del primer equipo que también participó en la sesión que consiguió romper, aunque fuese por un día, el aislamiento de la portería para generar red y compartir vivencias, que los más ‘veteranos’ contasen a los más jóvenes sus experiencias y casos personales.

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