En una jornada electoral marcada por una intensa polarización política, ningún candidato logró superar el umbral del 50% de los votos válidos requerido para consagrarse en primera vuelta.
En consecuencia, el senador conservador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, y el actual mandatario de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, medirán fuerzas en una segunda vuelta decisiva el próximo 25 de octubre.
Con el escrutinio oficial del Tribunal Superior Electoral superando el 98,64 % de las mesas procesadas, las cifras confirman un escenario sumamente competitivo para la política del gigante sudamericano.
Flávio Bolsonaro se consolidó al frente de la contienda con el 47,25% de los sufragios, capturando el voto de la centroderecha y los bastiones conservadores del sur del país. Por su parte, el presidente Lula da Silva se ubicó en la segunda posición con el 44,95 % de los respaldos, manteniendo un apoyo sólido en las regiones del nordeste y entre las poblaciones de menores ingresos, una ventaja que no le bastó para decretar una victoria directa en esta ronda inicial.
El resto de los postulantes quedó notablemente rezagado frente a los dos líderes principales; el escritor y médico Augusto Cury obtuvo el 2,9% de los votos, mientras que el activista Renan dos Santos, de la agrupación Misión, se ubicó justo detrás con un 2,25%, seguido de cerca por el derechista tradicional Ronaldo Caiado con un 2,2%.
A partir de mañana, tanto Bolsonaro como Lula comenzarán una intensa campaña de tres semanas enfocada en la captación de los votantes indecisos y en la negociación de alianzas con los sectores moderados de cara a la gran definición presidencial que tendrá lugar el domingo 25 de octubre.