Carlos Sainz tuvo su peor día del año en cuanto a tiempos en los libres de Hungría. En el primero de ellos fue 22º y último, al no poder completar un buen crono con los blandos por la bandera roja de Stroll y sufrir luego un bloqueo en otro intento. Estaba a 4,6 segundos de la cabeza que no eran reales.
En la sesión vespertina acabó 17º, cuatro décimas por detrás de Albon y a 2,6 segundos del mejor tiempo de Hamilton. Se espera que mejore para el sábado, pero el madrileño ya advierte que será un fin de semana de sufrimiento. La curva lenta parece la ‘kriptonita’ del actual FW48 y en la zona interior se llegan a levantar ambas ruedas a veces en los giros cerrados, con la consiguiente falta de tracción. Es un problema que arrastran desde el inicio de año.
El Williams de Albon, en una de las curvas lentas en Hungaroring.
“Un viernes muy complicado para nosotros en Hungría, quizá un poco como esperábamos, lo que ha expuesto nuestras debilidades. Hemos estado sufriendo buscando el equilibrio adecuado del coche, lo que ha comprometido a la configuración”, resumía sobre lo difícil de su monoplazas en las curvas lentas y medias de Hungaroring.
“Va a ser un fin de semana difícil para nosotros antes de las vacaciones de verano, usaremos el gran premio más para explorar diferentes configuraciones y reglajes, cosas en el coche para ver si podemos mejorar. En este tipo de circuitos nos falta mucho”, añadía el ’55’, muy sincero.
“Nos vamos a tomar como un test lo que queda y vamos a tratar de hacer buenas vueltas el resto del fin de semana, a ver lo que podemos hacer”, desvelaba sobre el plan del equipo de Grove.
