Si lo metes, te haré futbolista


La carrera de Iván Corralejo comenzó con un reto inesperado en Valverde del Camino. Mientras se disponía a sacar un córner, un ojeador del Betis, Manuel Alba, se le acercó con una frase que le marcaría para siempre: “Si lo metes te haré futbolista”. Corralejo anotó el gol y, al día siguiente, la realidad superó la ficción: “Cuando llegué a mi casa del colegio pues mi madre estaba llorando, mi padre llorando, porque habían llegado unas pruebas del Betis“. Así lo relata el jugador en un programa especial de los medios oficiales del club en el que relata sus primeros pasos en el mundo del fútbol.

A pesar del talento mostrado desde niño, su estatura fue cuestionada constantemente por técnicos que dudaban de su proyección. “A simple vista se me ve que soy un chico pequeño… esto siempre ha sido un hándicap porque la gente no te miraba igual”, confiesa el jugador. Sin embargo, Corralejo blindó su mentalidad siguiendo el consejo de su padre: “Muchos entrenadores me decían que a lo mejor no iba a llegar a nada por la estatura, pero yo creo que al fútbol se juega con los pies, ese es mi punto fuerte”. Esta determinación le ha convertido en un futbolista que asegura “no tenerle miedo a nada ni a nadie”.

La exigencia de la élite y la “justicia” del balón

Para el canterano, llegar al primer equipo exige una dedicación absoluta, pues “un futbolista tiene que pensar 24 horas en el fútbol porque, si no, te desvías”. Tras un bache en su segundo año de juvenil donde “se dejó venir”, Corralejo aprendió que “el fútbol te hace justicia” si trabajas duro. Esa redención llegó con un tramo final de temporada espectacular donde anotó tres goles en las semifinales de la Copa de Campeones antes de ganarla. Poco después, llegaría el “boom” de la Copa del Rey Juvenil, un título que levantó con especial emoción: “Levantarla como capitán y bético pues orgulloso no, lo siguiente”.

Su llegada al primer equipo fue la recompensa a años de lucha. Debutó en Copa ante el Palma del Río y participó después ante el Torrent y en LaLiga frente al Alavés. Al saltar al césped el día de su estreno, Corralejo describe una sensación de irrealidad: “Cuando salto al campo… yo estaba como en una nube”. Tras el partido, la adrenalina dio paso a la emoción personal: “Cuando entré en el vestuario empecé a llorar porque me acordé de mi abuelo… solo quería verme triunfar”. El jugador siempre tiene presente a su abuelo Pepe, bético de cuna, cuya imagen lleva en las espinilleras.

El sacrificio de su familia y el reto de la pretemporada

Corralejo no olvida que su éxito es compartido. Recuerda conmovido cómo su padre se levantaba a las 7 de la mañana y no regresaban de entrenar hasta las 9 de la noche: “Ese sacrificio no lo hace solo un padre por un hijo”. Sobre su hermano, afirma que es “un apoyo incondicional” que le ha sostenido en los momentos bajos. Por todo ello, su compromiso con el equipo es total, definiendo su relación con la entidad de forma sencilla pero rotunda: “Veo el Betis como más que un club, una familia”.

Ahora, Iván busca seguir dando pasos adelante en su carrera. Su nombre aparece subrayado entre los canteranos preferidos por Manuel Pellegrini para sumarse al primer equipo el próximo mes de julio, durante la pretemporada, unas semanas de trabajo en las que demostrar que está preparado para dar el salto. Su talento, su capacidad para manejar el ritmo de los partidos y su visión de juego le convierten en una de las perlas de la cantera verdiblanca. Y con apenas 19 años de edad, Corralejo sabe que está en sus manos triunfar.

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