“Las vibraciones desaparecieron de repente el viernes, pero luego volvieron en la clasificación“. Así resumía Fernando Alonso el misterio de las oscilaciones del motor Honda que se trasmiten por el chasis y le llegan a las manos, siguen por la espalda y acaban bajando por las piernas, con las que tuvo que lidiar de nuevo hasta acabar la carrera en el GP de Japón.
Al parecer Aston Martin retiró un componente experimental que solucionaba la mayor parte de esas críticas vibraciones y finalmente no pudo usar en Suzuka para la qualy y la carrera.
Fernando añadía tras la prueba. “Las vibraciones eran menores en la carrera, pero no cambiamos nada en el coche y por eso es un poco difícil de entender”. Se refería a que el la calificación volvieron en una forma muy similar a las de Australia y China, pero el domingo se habían atenuado por algún motivo, aunque el AMR26 estaba en parque cerrado y nada se cambió.
Se especula ahora, aunque sin confirmación oficial, que la solución es algún tipo de modificación en la columna de la dirección; un nuevo elemento para amortiguar esa trepidación aguda del chasis y que no llegue con tanta facilidad a las manos del piloto, asidas al volante siempre con fuerza.
El jefe de operaciones de Aston, Mike Krack sí habló de “algunas medidas correctivas, que probamos algo en las sesiones que supuso una pequeña mejora, pero no pudimos usarlo en carrera“, dijo sin aclarar qué era en concreto.
“Introducir piezas nuevas siempre conlleva un riesgo, así que hay que tenerlo en cuenta al tomar decisiones sobre la fiabilidad“, aclaraba el portavoz de Aston sobre el motivo de la retirada de ese nuevo elemento del coche cuando llegaron las sesiones de fuego real.
Lo que extraña de todo el asunto es que Alonso notara menos sacudidas el domingo y eso, y su tenacidad, le permitiera acabar su primera carrera en 2026, lo cual abre una línea de progreso adicional a la que Aston ha encontrado y que estará ya, en teoría, lista para Miami, la próxima carrera del Mundial dentro de un mes.