En el fútbol, como en la vida, el tiempo acaba poniendo a cada uno en su sitio. A veces dicta sentencia; otras, termina dando la razón a quien no supo convencer cuando tuvo la oportunidad. Eso es lo que empieza a suceder con Xabi Alonso, aunque para él quizá ya sea demasiado tarde.
A mí ningún jugador, ni Fede, ni Vini, nunca me han dicho de jugar en una posición
Y es que el Madrid vuelve a encontrarse con algunos de los problemas que marcaron su etapa en el banquillo blanco. La posición de Fede Valverde, la necesidad de encontrar en Arda Güler una fuente de creatividad y la gestión de Vinicius vuelven a estar sobre la mesa. Ahora es Mourinho quien debe buscar las soluciones que Xabi ya había empezado a explorar… y que le acabaron sentenciando.
Valverde, mejor lejos del doble pivote
Uno de los grandes desafíos de Xabi fue encontrar el lugar adecuado para el uruguayo. Su energía, su capacidad para recorrer metros y su llegada al área lo convierten en un futbolista diferencial, pero su polivalencia también puede convertirse en un problema cuando se utiliza para cubrir demasiadas necesidades. Fede nunca escondió sus preferencias. “No nací para jugar de lateral, no crecí tampoco aprendiendo a jugar en esa posición”, reconoció en septiembre de 2025 para sacudir todos los cimientos. “A mí ningún jugador, ni Fede, ni Vini, nunca me han dicho de jugar en una posición”, intentó suavizar Xabi, pero algo ya se había roto por dentro.
Xabi Alonso: “Es clave tener a Vinicius así”
Mourinho, sin embargo, ha definido su presencia en esa posición como una solución de emergencia. El matiz es que el Madrid ha terminado sus dos últimos partidos con el uruguayo en la banda y ha remontado en ambos. La reciente victoria ante la Roma volvió a mostrar las dificultades del doble pivote formado por Tchouaméni y Valverde. Y es que Xabi ya se había enfrentado a ese dilema. El problema nunca fue la calidad de Fede, sino encontrar el contexto adecuado para aprovecharla.
Güler y el único perfil que puede dibujar el cambio
La segunda coincidencia está en Arda Güler. El Madrid tiene futbolistas con potencia, recorrido y capacidad para atacar espacios, pero necesita también jugadores que sepan pausar, asociarse y encontrar el pase que rompa una defensa. El turco ofrece precisamente ese perfil. Su zurda y su visión de juego le permiten conectar con los delanteros y dar sentido a la posesión. No es una solución automática para todos los problemas del equipo, pero sí una alternativa diferente a acumular centrocampistas de características similares.
Tenemos que seguir empujándole e invirtiendo minutos para que sea un jugador importante. Lo está consiguiendo y yo contento por él
Su entrada en Roma, junto con la de Bernardo, reforzó esa idea… y lo que lleva tiempo merodeando Valdebebas. La plantilla tiene mucha más calidad de lo que parece partido tras partido. Y, como con Fede, Xabi Alonso lo vio antes que nadie. “Tenemos que seguir empujándole e invirtiendo minutos para que sea un jugador importante. Lo está consiguiendo y yo contento por él”, aseguró tras cambiar la posición del turco la temporada pasada.
Vinicius y el precio de la meritocracia
El asunto más delicado fue Vinicius. Xabi quiso establecer una jerarquía en la que ningún jugador estuviera por encima de las decisiones del entrenador. El brasileño, acostumbrado a ser protagonista, terminó protagonizando uno de los episodios más tensos de aquella etapa cuando mostró su enfado al ser sustituido en el Clásico de octubre de 2025. El principio del fin del tolosarra en el banquillo blanco.
La meritocracia tiene sus riesgos
Después pidió disculpas a sus compañeros, al club y al presidente. Xabi aseguró que el asunto estaba zanjado y descartó tomar represalias. “Habló desde el corazón, con sinceridad, y yo quedé muy satisfecho”, explicó de aquella manera. La escena dejó al descubierto un problema interno que acabaría destruyendo todo: cómo exigir a una estrella sin deteriorar la relación con ella ni perder autoridad ante el vestuario. Y el club de posicionó del lado del jugador.
Mourinho se enfrenta ahora a su propia versión del problema. El portugués ha defendido la meritocracia, aunque también ha advertido de sus límites. “La meritocracia tiene sus riesgos”, afirmó, antes de explicar que algunos futbolistas necesitan estrategias diferentes para recuperar su nivel. Su reflexión es importante. Exigir a Vinicius no significa renunciar a ayudarlo. Y protegerlo tampoco puede significar que sus minutos o su posición estén garantizados al margen de su rendimiento. Ese equilibrio es el que Xabi intentó encontrar y el que cualquier entrenador del Madrid necesita dominar.