Con una solemne misa de exequias, Sucre despide a monseñor Ricardo Centellas


En una solemne eucaristía celebrada en la Arquidiócesis de Sucre, se dio el último adiós al monseñor Ricardo Centellas, quien en vida fue arzobispo de esta jurisdicción y Primado de Bolivia, expresidente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) y gran canciller de la Universidad Católica Boliviana (UCB).

La misa de exequias fue presidida por el obispo del Vicariato Apostólico de Beni y actual presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, Aurelio Pesoa.

Durante su homilía, expresó el sentimiento de orfandad y desconcierto que embarga a la comunidad eclesiástica, a los fieles y a las autoridades nacionales y departamentales presentes, ante una partida tan repentina.

Centellas falleció “sorpresivamente” en la ciudad de Oruro, mientras participaba en las actividades conmemorativas por los 60 años de la UCB, cumpliendo con sus deberes pastorales e institucionales.

Pesoa destacó la importante labor que cumplió como formador de sacerdotes, obispo de Potosí, arzobispo de Sucre y líder de la Iglesia boliviana.

El presidente de la CEB describió al monseñor Ricardo como un hombre de profunda humildad, un pastor entrañable y cercano a su comunidad, destacando su ejemplo de “sencillez evangélica” al tomar decisiones difíciles desde la perspectiva de los hijos de Dios.

La ceremonia religiosa contó con la presencia de destacadas autoridades del Estado Plurinacional, representantes departamentales y municipales, miembros del poder judicial, fuerzas del orden y la comunidad universitaria.

Pesoa invitó a los presentes a encontrar fortaleza en la fe y en la esperanza de la resurrección, recordando las palabras del apóstol San Pablo: “He peleado la buena batalla, he concluido mi carrera, he guardado la fe”.

Centellas fue velado en Oruro el jueves 24 de septiembre; al día siguiente, sus restos mortales fueron trasladados a Sucre. Fue en la Catedral Metropolitana de este municipio, donde se instaló una capilla ardiente para recibir las visitas y oración de sacerdotes, religiosos, autoridades y fieles.

El velatorio se extendió por tres días: sábado, domingo, lunes y la misa de exequias se desarrolló esta jornada a las 10.00, para seguir con su entierro.



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