Mónaco no es un circuito cualquiera y la Fórmula 1 lo sabe. El trazado más icónico, glamuroso y peligroso del calendario afronta esta temporada un reto mayúsculo con la llegada de la nueva normativa técnica. Las calles de Montecarlo, inalterables al paso del tiempo, obligarán a los equipos a cambiar por completo su forma de trabajar. ¿El motivo? Una drástica intervención de la FIA en la gestión de la potencia y la aerodinámica con un único objetivo: evitar que los monoplazas se conviertan en misiles incontrolables entre los guardarraíles.
La gran novedad que cambiará el fin de semana es la prohibición total de la aerodinámica activa durante toda la vuelta. Por primera vez, los pilotos no podrán abrir los alerones ni en la clasificación ni en la carrera, ni siquiera en la recta de meta.
Adiós al alerón móvil por culpa de un bache
La FIA ha aplicado un criterio estricto. Normalmente, el alerón móvil solo se permite en zonas donde el coche no va al límite de adherencia lateral. El año pasado, la recta principal permitía abrirlo durante algo más de cinco segundos para rozar los 290 km/h. Sin embargo, con el empuje del nuevo motor eléctrico de 350 kW, el peligro de llegar pasados de frenada a la mítica curva de Sainte Dévote era crítico.
La presencia de un bache en esa primera frenada exige la máxima carga aerodinámica para evitar bloqueos y accidentes. Dado que abrir el alerón en una recta tan corta ya no aportaba un beneficio real en prestaciones ni en consumo, la federación ha cortado por lo sano: aerodinámica fija durante los tres días.
Freno a los caballos eléctricos
El peligro real en el Mónaco actual no viene de la gasolina, sino de las baterías. Para mitigar la brutal aceleración de las nuevas unidades de potencia en zonas críticas como la subida al Casino o el interior del túnel, la FIA obligará a utilizar una cartografía específica denominada ‘Rev1’.
Esta medida no reduce la potencia máxima del motor eléctrico (que se mantiene en 350 kW), pero sí modifica drásticamente el momento en el que el coche empieza a dejar de empujar (el llamado derating). La diferencia respecto a un circuito normal es abismal.
Al arrancar la fase de derating a tan solo 200 km/h, la FIA se asegura de reducir la velocidad de aproximación a las zonas con menos escapatorias del Mundial. Un blindaje de seguridad que es viable gracias a que en Mónaco sobran frenadas para recargar las baterías.
Un ‘Botón de adelantamiento’ descafeinado
Esta drástica regulación también salpica directamente al famoso modo overtake (adelantamiento). En cualquier otro circuito, pulsar este botón permite estirar los 350 kW de potencia eléctrica hasta los 335 km/h para facilitar los adelantamientos en recta.
En Montecarlo, la magia del botón desaparece. Si un piloto lo pulsa, la entrega de los 350 kW máximos morirá exactamente igual a los 200 km/h. La única ventaja que tendrán los pilotos al activarlo será que la caída de potencia posterior (la curva de derating) será un poco menos pronunciada, estirando los últimos caballos eléctricos un poco más. En el circuito donde es casi imposible adelantar, las manos de los pilotos cotizarán más alto que nunca.