Quedan dos días para que el Real Madrid reciba al Benfica en el Bernabéu y, poco a poco, la enfermería empieza a despejar nubarrones. No está vacía, pero ya no es la lista de urgencias que era hace apenas unas semanas. En Valdebebas se respira algo más de optimismo.
La gran imagen del día la dejó Jude Bellingham. El inglés continúa con su plan de recuperación, alternando trabajo en el interior con presencia sobre el césped tras caer lesionado hace 23 días. “Un día menos”, confesó el inglés en sus redes sociales con una imagen desde Valdebebas entrenando con uno de los fisios del club horas antes de que sus compañeros saltasen al césped de El Sadar. Este lunes volvió a mostrar sus botas preparadas para entrenar en el césped con otra imagen que invita al madridismo al optimismo. No hay fecha oficial de regreso, pero las sensaciones son mejores y el jugador aprieta para volver cuanto antes.
En clave más inmediata, Valverde es una de las noticias más relevantes. Tras varios partidos acumulando minutos y jugando con molestias, el cuerpo técnico decidió frenarle ante el desgaste. “He preferido no arriesgar”, explicó Arbeloa. El uruguayo ya ha entrenado sin problemas y, aunque no está al cien por cien, la previsión es que mañana, en la sesión previa también en Valdebebas, aumente el ritmo y llegue en condiciones al miércoles. Su presencia se considera fundamental.
Caso distinto es el de Rodrygo. El brasileño completó el entrenamiento con el grupo y su evolución es positiva, pero el objetivo está marcado en rojo para el partido de Liga del lunes. Frente al Benfica no llegará a tiempo, aunque su regreso a una convocatoria doméstica está cerca. Más incertidumbre genera Dean Huijsen, que trabajó en el interior. Es duda razonable para el miércoles y su participación dependerá de cómo responda en las próximas 24 horas.
La nota menos alentadora la firma Dani Ceballos, cuya lesión confirmada tras el encuentro ante CA Osasuna le mantendrá alejado de los terrenos de juego durante un periodo prolongado. El centrocampista inicia ahora un proceso más largo y sin atajos que le dejará fuera entre cuatro y seis semanas.